Publicado: 11 de Abril de 2017

Las tecnologías traen nuevos conceptos en todos los sentidos también en el área que tiene que ver con las relaciones personales. Conocíamos el sexting, el ciberbullying y ahora aparece un concepto nuevo como es el ghosting. ¿De qué se trata en concreto?

El ghosting, cuyo término proviene del concepto “fantasma” en inglés, aparece cuando en una relación afectiva donde la comunicación entre ambas personas es principalmente por el móvil o redes sociales, y tras un par de visitas en persona o incluso sin haber existido estas, uno de los dos desaparece por completo, cortando la comunicación. Esto siempre ha existido pero la tecnología ha permitido un contacto tan cercano, frecuente y habitual que las consecuencias de esa ausencia no son exactamente las mismas.

El ghosting y la deshumanización de las relaciones

Hace un año encuestas del ámbito sociológico ya revelaban que en América el 18% de los entrevistados reconocían haber practicado esto con alguien de su entorno. ¿Por qué perdemos ese grado de empatía que sigue existiendo en el cara a cara? Porque si algo ha permitido el contacto telefónico es la deshumanización de las relaciones a través de una pantalla, se genera una distancia emocional que permite comportamientos más egocéntricos. Además, hay muchas personas que mantienen su seguridad tras el móvil y se siente vulnerables cuando la ciberelación ya plantea un necesario camino hacía el encuentro físico, es ahí donde deciden romper de un día para otro.  Está demostrado que una vez que se ha realizado ese “ghosting” con alguien es más fácil que nos volvamos insensibles y lo repitamos.

¿Realmente qué nos duele más: que nos odien o que nos ignoren? La indiferencia es una de las armas más poderosas.

¿Cómo se siente la persona que ha vivido el ghosting?

En una primera etapa lo habitual es que se sienta desconcertada y no tenga una pauta concreta en su cabeza de cómo actuar. ¿Procede un enfado y mostrarlo? ¿Me tendré que sentir culpable por algo? ¿Haré lo mismo y a otra cosa?

Las emociones principales son la incertidumbre, la frustración, culpabilidad, disminución de la autoestima, ansiedad, dependencia a la utilización del móvil y la aportación afectiva de ese contacto con él/ella.

Por otro lado, la persona que lo ha practicado busca justificaciones para no sentir que lo ha hecho mal y para no favorecer el proceso de empatía por el otro.

Una de las recomendaciones para aquellos que lo hayan sufrido, es tomar distancia por un tiempo de la tecnología y centrar su energía en obtener el contacto afectivo físico en la realidad para disociar y pensar en lo bueno que tiene alrededor en presente.

Fuente Más q médicos.